01 agosto, 2005

Sexo y psiquedélicos: experiencias reales

I am We, de James Sebor
Se supone que este weblog trata principalmente sobre sexo y psiquedélicos, pero siendo un asunto casi clandestino, no es fácil convertirlo en sujeto de las sucesivas actualizaciones. Para poner remedio a esto, y antes de que mis vacaciones interrumpan por un tiempo el discurrir normal de afrodelia, he traducido algunos fragmentos de experiencias con diversas sustancias enviadas a Erowid. Por supuesto que no siempre son tan positivas como estas, pero he seleccionado lo mejor para compensar los sermones de la propaganda. La mayoría de estos relatos coinciden con la experiencia personal del autor de esta web. Para obtener una visión más completa de las ventajas e inconvenientes del sexo afrodélico, es recomendable visitar la sección pertinente de Erowid, cuyo enlace he puesto al final del mensaje.

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Copulating, de Alex GreyTé de San Pedro (Trichocereus Pachanoi)
Tuve la mejor experiencia sexual de mi vida. En su punto culminante, le dije a mi novia que sabía a selva tropical y olía como un ángel. La mescalina y el sexo están hechos la una para el otro. Los simples besos eran tan intensos como el mejor orgasmo. Durante las tres horas siguientes estuvimos tumbados en la cama. No me venían a la cabeza los pensamientos profundos y optimistas que suelo tener con psilocibina, sino que era un puto vago que se estiraba, rodaba, sonreía sin parar, sin la menor reserva, absolutamente feliz.
Feeling 'In the Body' Like Never Before

MDMA (Éxtasis)
Bubbles, de Larry Carlson"Ayer pasé la noche con una mujer a la que aprecio y respeto. Nuestras relaciones sexuales siempre habían sido excelentes, pero ella iba a abandonar la ciudad y queríamos más. Tomamos MDMA y nos exploramos y nos abrazamos mutuamente, e hicimos el amor tan despacio que en ningún momento sentimos que nuestros cuerpos estuvieran separados y con tal violencia que las patas del sofá y el borde de la cama rompieron el suelo. Mi primer orgasmo, después de tres horas, fue tan intenso que me sobresaltó. Después de derrumbarme en la cama me sentía como si todo mi cuerpo hubiera implosionado, a excepción de la cabeza, que sentía como molestamente hinchada. Temía una reducción del orgasmo, pero fue todo lo contrario. Sólo puedo comparar este primer orgasmo a cuando una mujer me describe el suyo como "demasiado intenso" y se aparta y se hace un ovillo hasta que recupera el aliento. Es posible que a mí mismo se me escaparan las palabras "demasiado intenso" y realmente sentí como si este orgasmo hubiera sido la contraparte física de la epifanía emocional que había experimentado años atrás. Cuando me corrí entregué todo mi ser, exploté, abandoné mi cuerpo y me uní al suyo en un éxtasis masivo y casi doloroso. Horas más tarde, cuando los efectos de la droga se iban desvaneciendo, tuve otro orgasmo, pero no fue tan intenso ni tan emotivo."
Newly Connected, Newly Erotic

4-Acetoxy-DiPT
Panties, de Larry Carlson"Estaba bastante cachondo, una sensación que había empezado entre una hora y hora y media después de la primera dosis. Esto, unido a una mayor sensibilidad táctil, aumentó notablemente mi interés por el sexo, y me complazco en informar de que las herramientas funcionaron a la perfección. No hubo retraso en el orgasmo y, de hecho, me sentía tan increíblemente bien que fue difícil conseguir que durara mucho. El acto sexual fue absolutamente increíble, con visiones con los ojos cerrados de motivos geométricos muy detallados e intrincados que, en un principio, eran en blanco y negro. Más tarde fueron surgiendo trazos y explosiones de colores iridiscentes."
Great Sex

LSD
Pregnancy, de Alex Grey"Empezó a besarme y sus labios eran maravillosamente suaves. De repente, me di cuenta de que estábamos follando, y empecé a partirme de risa al pensar en ello. Me parecía una cosa tan ridícula y tonta que no puede evitar el reírme. En ningún momento me sentí excitada en lo más mínimo, pero sin duda estaba mojada. Cada uno de sus suspiros desencadenaba en mí un placer tan intenso, que era como si todo lo placentero que yo le hacía me diera placer a mí también. Pensé en lo primario que era todo, como si fuéramos animales (que lo somos). Pensé en lo maravilloso que sería tener un bebé creciendo dentro de mí y él me dijo 'Quiero llenarte de bebés', lo que me pareció increíblemente romántico en ese momento."
Helped Me Become Someone That I Can Love

Flotando, de PJN. Pirateada de renderotica.comMDMA + psilocibes
"Al entrar en este fluir, caemos en la perfección. Cada momento, cada vaivén, es ahora completo, totalmente satisfactorio y arrebatador. El anhelo y su materialización, el buscar y el obtener se han colapsado mutuamente. Cada segundo eterno es indeciblemente delicioso y reconfortante. Historias de amor enteras e innumerables orgasmos no se pueden comparar con esta simple caricia, este beso, esta unión. La unidad entre deseo y afecto, entre querer para uno y querer para la amada, es absoluta. A medida que nos amamos, nos disolvemos totalmente el uno en el otro y nos convertimos en amantes arquetípicos, en toda la doliente humanidad y en la propia vida. Con algunas breves pausas para beber agua y dar algunas caladas a la pipa, esta comunión sagrada se prolonga a través de cada exquisita permutación en un inenarrable éxtasis durante varias eternidades más, desembocando finalmente en un climax tan poderoso y desgarrador que apenas podemos creer que sigamos vivos"
The Gods Make Love

Más en Erowid/Psychoactives and Sex/Experiences
15 julio, 2005

Drogas y corrupción juvenil

Hombre o mujer, hermana o hermano, ¡su lujuria no conocía límites!
Uno de los mejores documentos sobre drogas que conozco es Themes in Chemical Prohibition, escrito en 1979 por William L. White. La ventaja que tienen los textos antiprohibicionistas está en que no envejecen, mientras que los engendros antidroga nacen ya muertos y, antes o después, pasan a formar parte del cada vez más nutrido género del humor involuntario. En el artículo, White pasa revista a los tópicos mas recurrentes de la Prohibición, y uno de los más manidos es el de la asociación sexo/drogas/juventud. Como este meme sigue gozando de una salud a prueba de bomba, el lector podrá comprobar que lo escrito por White hace más de veinticinco años desprende el olor del pan recién horneado.

5. Las drogas se asocian a la corrupción moral de los jóvenes, en concreto a su corrupción sexual

¡Surcaban los hirvientes mares de la depravación!En la literatura prohibicionista, las sustancias químicas han estado inextricablemente unidas desde tiempo atrás a la corrupción sexual de los jóvenes. En 1624, Joan Fran Rauch atacó al chocolate como un violento inflamador de las pasiones. El tabaco se relacionó con la inmoralidad sexual en 1850, y la asociación entre el opio y la corrupción de las jovencitas comenzó en 1882, con la publicación de la obra de H. H. Kane, Opium Smoking in America and China (Fumar opio en EE UU y China), en donde Kane afirma lo siguiente:

"Muchas mujeres alcanzan tal grado de excitación sexual durante las primeras semanas al fumar opio, que los fumadores veteranos, con el único objeto de arruinarlas, les enseñan a fumar. Muchas chicas inocentes y demasiado curiosas han sido seducidas de esta manera."

¡Ella cabalgaba sobre la aguja hacia las profundidades de la depravación!Ya se ha esbozado aquí cómo a principios de la década de 1900, la cocaína se asoció extensamente con ataques sexuales a mujeres blancas por parte de hombres negros. Durante la época del movimiento a favor de la prohibición del alcohol, se atribuyó a esta droga la capacidad de contribuir a excesos sexuales dentro y fuera del matrimonio, y el alcohol se introdujo sutilmente en historias de judíos que "compraban la virtud de vírgenes gentiles" o de sacerdotes católicos que "seducían a las chicas protestantes en los conventos". En una denuncia de la trata de blancas, escrita en los años Treinta, encontramos al archivillano (un supuesto proxeneta) respondiendo a la pregunta de cómo reclutaba chicas para dedicarlas a la prostitución:

"Me hice con un buen número de chicas estudiantes de secundaria drogándolas con mi hierba"

Hay un punto de ironía en este tópico que se revela a medida que uno va leyendo la literatura prohibicionista de sucesivas épocas. De casi cualquier droga a las que se señaló para su prohibición (opio, cocaína, alcohol, marihuana) se ha dicho que causa un deseo sexual incontrolable e incita a atacar sexualmente a indefensas mujeres, y de todas se ha dicho que provocan impotencia.

¡Rock! ¡Sexo! ¡Amor! ¡Marihuana! ¡Acción!En la cobertura que dieron los media a los grandes cambios en los modos de vida de los años Sesenta, fue constante la asociación de las drogas con las comunas, las experiencias prematrimoniales, etc. Las incontables imágenes televisivas de chicas que supuestamente se prostituían para "costear sus adicciones" no fueron otra cosa que una puesta al día de esta viejísima asociación entre sustancias químicas y perversión sexual. La propaganda de estos miedos sobre el destino de nuestros hijos hizo muy difícil (si no imposible) para la mayoría de los norteamericanos el examen cuidadoso y razonado de nuestras políticas de drogas.

De Themes in Chemical Prohibition (versión ilustrada)
Imágenes por cortesía de Vintage Paperbacks
10 julio, 2005

Cristianismo, pornografía y sexualidad

El demonio de la lujuria al asalto de la pureza angelicalComo destacaba Michel Foucault en el primer volumen de su Historia de la sexualidad, los occidentales hemos desarrollado la scientia sexualis en detrimento de la ars erotica, cultivada con mimo por las tradiciones esotéricas orientales y (en menor medida) por el paganismo precristiano. Como consecuencia, nosotros hemos producido obras como los manuales de teología moral, el Psychopathia Sexualis, de Krafft-Ebing, o todas las variedades de pornografía extrema que se pueden encontrar en cualquier sex-shop, mientras que ellos nos han dado El Jardín Perfumado, el Ananga Ranga, el Kama Sutra o La alfombrilla de los goces y los rezos (más expresivo es su título en inglés, The Carnal Prayer Mat), entre otras muchas obras que celebran los placeres eróticos, poniéndolos a menudo en relación con el éxtasis místico.

Pornokrates, de Felicién RopsCon frecuencia olvidamos que, como supo ver el filósofo francés, no hay oposición alguna, sino una continuidad absoluta, entre las invectivas contra el sexo y el cuerpo de los padres de la Iglesia y la mayoría de las producciones que nos llegan de Pornolandia. El desprecio de lo femenino, el regodeo en la suciedad y el asco, el abuso de la transgresión, la asociación entre sexo y violencia, la doble moral (que, pese a la cacareada revolución sexual de los sesenta, sigue gozando de una salud de hierro), forman parte de una herencia de indudable raíz clerical. Para comprobarlo, nada mejor que asomarse a las páginas de Historia sexual del cristianismo, una obra de Karlheinz Deschner donde se examinan con lupa las causas y las consecuencias del radical dualismo cristiano (o mejor dicho, paulino y agustiniano, ya que nada de esto se puede encontrar en las enseñanzas de Jesús de Nazaret) desplegado en torno a cuerpo y alma, materia y espíritu, Cielo e Infierno.

Ángeles y demonios según EscherEste libro se puede encontrar en la Red gracias a un amable internauta que se ha ocupado de ponerlo en su web pero, dado que los e-books no han alcanzado todavía un formato manejable y práctico, es muy recomendable hacerse con esta obra en la edición publicada por Yalde. Por de pronto, y para abrir boca, aquí va un breve fragmento donde Deschner destaca con qué facilidad se puede convertir la pretensión de erradicar la dimensión sexual de la persona en una obsesión erótica rayana en el delirio:

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«Si expulsas a la naturaleza...»

En cualquier caso, la lucha contra la «carne» la renuncia a las rela­ciones sexuales, estaba en el punto central de los excesos de la debilidad que los clérigos han admirado hasta hoy. Por debajo de todas las prácticas ascéticas, de la abstinencia ascética, de aquellos tormentos y torturas as­céticos que, eventualmente, culminaban en el suicidio, la preservación de la castidad fue siempre «la corona y el centro» del cristianismo.

Las tentaciones de San Antonio, de Félicien RopsPues la ascesis sexual es la carga más abrumadora; y, a buen seguro, la que más esclaviza. Es cierto que San Agustín la proclamaba como «fuente de libertad espiritual», pero de hecho pocas personas hay tan poco libres espiritualmente, tan agitadas por el deseo, tan atormentadas por visiones voluptuosas como los ascetas. ¡No fue una casualidad que el peor período de la locura penitencial tras la caída de Roma fuera también el de mayor incultura! Pues quien quiere dominar la sexualidad permanentemente, es permanentemente dominado por ella. Es la abstinencia lo que la convierte en desmesurada, en irresistible, lo que, como dice Lutero, hace del corazón del casto que «piensa en la fornicación día y noche», «un auténtico burdel» y le acomete «como un perro furioso». Si el casto se lanza desnudo entre las hormigas, como Macario, o se revuelca sobre espinas, como San Benito («se tiende sobre espinas y se araña furiosamente el trasero». Lutero, Charlas de sobremesa), si se azota el cuerpo o se arranca la carne, el instinto subyugado simplemente se venga; en una palabra, se vuelve tanto más salvaje e incendiario cuanto más es negada la naturaleza; entonces, el instinto aflige al asceta con más vehemencia y éste, con frecuencia, emplea toda su fuerza en la lucha contra la tentación.

Detalle de Las tentaciones de San Antonio, de Jan Wellens De CockEsto se ha reconocido desde muy pronto, y por todas las partes. Pues no sólo Horacio escribió: «si expulsas a la Naturaleza a golpe de horca, regresará»; luego parafraseado enfáticamente por P.N. Destouches: «Chassez le naturel, il revient au galop». El prior Casiano también lo sabía: «la dificultad de la lucha crece en proporción a la fuerza de cada cual y al desarrollo humano». No obstante, no se extraía de ello la única conclusión razonable, sino que se renovaba constantemente el llamamiento a la lucha y, así, muchos iban tambaleándose desde una neurosis hasta la otra, hacia tinieblas cada vez mayores, con ataques de locura que conducían hacia la misma locura, como admite San Jerónimo. El propio Jerónimo confiesa que fue trasladado en medio de unas jóvenes danzarinas mientras, sobreexcitado por el cosquilleo sensual, hacía compañía a los escorpiones y las bestias: «Mi rostro estaba pálido por el ayuno, pero el espíritu ardía dentro del cuerpo frío por los cálidos deseos, y en la fantasía de una persona muerta a la carne desde hacía tiempo no hervía nada más que el fuego del placer maligno» (10).

Historia Sexual del Cristianismo

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