
Qué levante el dedo el varón que no haya fantaseado alguna vez con estar en el lugar de Calígula y demás tiranos rijosos, sin ningún límite que impida satisfacer tus apetitos. Junto a Calígula y los otros emperadores de su cuerda (Tiberio y sus "pececillos", Nerón, inventor del salto del tigre, Augusto, voyeur y sádico) la historia nos ofrece numerosos ejemplos de autócratas salidos: Lavrenti Beria y sus famosas expediciones de caza, Leónidas Trujillo, caracterizado como El Chivo en la novela de Vargas Llosa, Mao y su personalísima interpretación del sexo taoísta, Goebbels, eternamente enredado en romances con hermosas actrices (afición compartida por Kim Jong Il en la actualidad)... Bien es verdad que también hubo dictadores casi virginales que, seguramente, obtenían un placer mucho mayor de lo tanático que de lo erótico (Hitler, Franco, Stalin), pero la mayoría de ellos utilizaron su poder... para joder (y no sólo a sus súbditos, se entiende).
Pero hablábamos de emperadores romanos y nos hemos desviado del tema. Estas digresiones deberían servir como introducción al trailer de una nueva versión de Calígula que no se rodará jamás. En efecto, el trailer es obra de Francesco Vezzoli, un artista conceptual que consiguió la complicidad de Gore Vidal, Helen Mirren, Benicio del Toro, Milla Jovovich o Courtney Love, entre otros, para ponernos los dientes largos (la idea de ver a una diosa como Jovovich en el papel de Drusila me hace babear). La obra fue presentada en la Bienal de Venecia en 2005, y es muy de lamentar que se vaya a quedar ahí, porque, aparte de la sorpresa final, sus secuencias eróticas son incomparablemente más prometedoras que las de la accidentada versión de Tinto Brass que, en estos tiempos de sobreabundancia porno, sería incapaz de excitar al más salido de los alumnos de una madrasa pakistaní.
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