


"¡Cuarenta comidas! ¡La energía de cuarenta comidas tirada por la borda cada vez que caeis en el vicio solitario!. Una energía que vuestro cuerpo, en fase de crecimiento, necesita para su normal desarrollo. ¿No habeis observado esos hombres escuchimizados, enclenques, débiles, endebles, prematuramente viejos, que piden limosna por la calle o hurgan en los cubos de basura? ¿No los habeis compadecido? Pues bien: esos se masturbaron en su juventud. ¡Mirad en que triste estado se encuentran, ved adonde han ido a parar! ¡Notad a lo que conduce el pecado solitario! ¡Esas miradas sin brillo! ¡Esos músculos flaccidos! ¡Esos cuerpos sin energía! ¡Muchachos que se masturbaron! Ahí tienen la recompensa de su pecado: por un segundo de placer impuro, toda una vida de miseria y todo una eternidad de terribles tormentos en el infierno. Yo podría ahora, con sólo examinar el interior del párpado de vuestro ojo derecho, dictaminar, detectar, averiguar, cuál de vosotros se entrega al vicio solitario, pero prefiero no hacerlo, prefiero los que seais vosotros mismos los que os encontreis libremente con vuestras conciencias, a solas, cada uno delante de Cristo crucificado. ¡Ahi lo teneis!, ¡miradlo! ¡Atreveos a mirarlo a la cara! Miradlo bien y pensad que cada acto impuro que perpetrais añade una espina a la corona, que cada acto impuro es un escupitajo judío, un cintarazo saduceo, un latigazo fariseo, una bofetada sanedrínica, una puñalada masónica... ¿Hasta cuando vais a ser esclavos del más repugnante de los vicios?."
Encontrado en Jardín de Flores Curiosas